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La intangibilidad del trabajo digital

Llevo cerca de tres años intentando ganarme la vida en el mundo digital. Luchar contra muros es un menester incluido, hay que aprender a tratar con personas totalmente ajenas a la realidad digital que vivimos.

Si buscamos intangible en el diccionario encontramos dos definiciones; la primera dice que es algo que no tiene realidad física, que no se puede tocar, y la otra dice; que merece extraordinario respeto y no debe ser alterado o dañado.

Ilustración de @eltomai

El cambiante mundo digital, enfocado en mi caso a gestión de redes sociales y marketing online, requiere formación constante, estar a la última en cambios, mejoras y modificaciones en las diferentes plataformas online. Los empresarios son muy poco conscientes de estas necesidades y la mayoría ignorantes absolutos en la materia, alguno ha oído voces pero no sabe donde, y este es el sujeto más peligroso, el “listonto”.

¿Qué es intangible digitalmente hablando?

La elaboración de un logotipo para una empresa, el desarrollo de una web, gestionar las redes sociales, hacer un posicionamiento SEO, grabar y editar un vídeo o sacar unas fotos y retocarlas son tareas que conllevan un sinfín de horas, siempre y cuando se hagan de la manera correcta.

El empresario/pagador tiende a minusvalorar el trabajo y esfuerzo, donde hay diez horas de trabajo intenso ellos ven una. Existen una serie de frases que se repiten, “eso lo hago yo con el corel draw” o la clásica “pues mi sobrino me lo hacía gratis”, o la repateante “me han dicho que por doscientos euros menos me hacen lo mismo” y no puede faltar “si sólo te lleva cinco minutos, ¿qué mas te da?”, cuando esto ocurre y tienes un cliente mequetrefe, tienes dos opciones, armarte de valor y torearlo cual vaquilla, o bien levantarte de la mesa y despedirte educadamente deseándole la mejor en el futuro.

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Ilustración de @eltomai

Da mucho gustillo darle puerta a un cliente “insatisfecho” sin perderle la pista, ver como su castillo de naipes se desmorona. Diseños hechos con paint o similares, publicaciones pobres, falta de constancia, en fin, las chapuzas salen a la luz, ahí es cuando se da cuenta de que quizás era más complicado de lo que pensaba. Pero a mi puerta no llames dos veces.

La poca valoración que se le da a nuestro trabajo, la ignorancia acerca del tiempo y conocimientos invertidos, la pobreza mental de muchos empresarios anclados en el pasado, la incapacidad de evolución que muestran es un molesto lastre que dificulta enormemente el desarrollo profesional y comercial. Las empresas precisan presencia online, y eso es un hecho, súbete al tren y adáptate o quédate atrás y púdrete, si quieres trabajar seriamente llama a mi puerta.

Yo por lo menos me he quedado muy satisfecho al convertir en un post la mierda que llevaba días comiéndome la cabeza.

Pronto un post con consejos para tratar a los clientes complicados.

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